|
Consulta otros depósitos bancarios . |
|
Consulta otros depósitos bancarios . |
| Existen dudas entre muchos ahorradores e inversores a la hora de diferenciar entre el tipo de interés nominal y el TAE. Empecemos por explicar que es el TAE.
Para calcular los intereses que vamos a cobrar por tener el dinero en un depósito o en una cuenta corriente, necesitamos utilizar el tipo de interés nominal.
Como los intereses se reinvierten al mismo tipo de interés nominal, al final de un año no tendremos sólo los intereses generados en un mes multiplicados por 12, sino que tendremos algo más ya que estamos reinvirtiendo los intereses generados en los periodos anteriores. Para calcular los intereses que efectivamente tendremos es para lo que necesitamos la TAE. La TAE también nos servirá para compara distintos productos bancarios cuyo intereses sean pagados en plazos distintos, aquel depósito o cuenta corriente que tenga una TAE mayor, será el producto mas atractivo. Puedes consultar aquí los mejores depósitos., comparandolo las diferentes rentabilidades por el TAE. |
Los bancos en algunas ocasiones utilizan técnicas publicitarias con el objetivo de confundir al consumidor, presentando algunos más atractivos de lo que realmente lo son.
En este post nos vamos a enfocar en las técnicas que utilizan para confundir al consumidor en cuanto a la rentabilidad de los depósitos.
Para no ser “engañado” es necesario que comparemos las diferentes alternativas de inversión utilizando el mismo indicador. Para comparar depósitos u otras productos de inversión, lo más conveniente es utilizar la tasa anual equivalente (TAE).
¿Qué es el TAE?
La TAE es la tasa anual equivalente. La TAE consiste en poner la rentabilidad en términos anuales, es decir, es la tasa de rentabilidad que obtendríamos al realizar una inversión, en un determinado producto, una vez transcurrido un año.
Es conveniente distinguir entre la TAE y el TIR o tipo de interés efectivo, que es el tipo sobre el que se calcula los intereses que vamos cobrando los sucesivos meses, o trimestre o semestre, dependiendo de las características del producto.
El tipo de interés efectivo (TIR) casi siempre se presenta en términos anuales. Con lo cual, primero tendremos que transformar esta tasa en términos del periodo en que vamos a cobrar; si el producto produce intereses todos los meses lo dividiremos entre 12, si produce trimestralmente lo dividiremos entre cuatro, o si es semestral entre dos.
La TIR y el TAE sólo coincidirán en el caso en el que el producto genere intereses una vez al año. Con lo cual es necesario que una vez conozcamos el TIR o tipo de interés efectivo del producto, y sepamos el número de veces que se pagan intereses en el producto, pasemos el tipo de interés efectivo en términos de TAE.
TAE=(1+i)^N
i= interés efectivo ajustado al periodo en el que cobramos intereses
N=Número de veces que cobramos intereses en un año
Para entenderlo perfectamente, lo mejor es ver algunos ejemplos:
A-Depósito a 1 año, interés nominal anual del 6%, con pagos mensuales
-Intereses mensuales: pasamos el interés anual a mensual 6/12= 0,5. Cada mes cobraremos un 0,5%
-TAE= (1+0,05)^12= 6,17%
B-Depósito a 1 año, interés nominal anual del 6%, con pagos semestrales
-Intereses semestral: pasamos el interés anual a semestras 6/2= 3. Cada semestre cobraremos un 0,5%
-TAE= (1+0,3)^ 2= 6,09%
C-Depósito a 1 año, interés nominal anual primer mes del 10%, resto de meses del 3%
-Intereses mensual: pasamos el interés a meses 10/12= 0,83. Primes mes cobraremos un 0,8%, resto de meses 3/12=0,25%
-TAE= 3,6%
D-Depósito a 1 mes, interés nominal anual primer mes del 8%. En este caso, muy típico de los bancos, vamos a suponer que el resto de meses se quedan en la cuenta corriente al 2% de tipo de interés efectivo anual.
-Intereses mensual: pasamos el interés anual a mensual 8/12= 0,67. Primes mes cobraremos un 0,67%, resto de meses 2/12=0,17%
-TAE= 2,9%
Los ejemplos C y D, son claros ejemplos utilizados por las Entidades Financieras en los que ofrecen un tipo de interés “gancho” (muy alto el primer mes o los primeros meses), para luego dejar un tipo de interés mucho mas bajo. La única manera de elegir correctamente entre las distintas inversiones que nos ofrecen las entidades financieras es poner la rentabilidad de cada una de ellas en términos de tasa anual equivalente (TAE).
En los ejemplos puestos anteriormente, la opción elegida debería de ser el depósito A, que presenta una TAE del 6,17%.